Por: Manuel Alberto Cruz Martínez
4 de noviembre de 2026
El 3 de noviembre, los estadounidenses
eligieron quién hará las leyes, quién discutirá el presupuesto y quién podrá
llamar a cuentas al gobierno federal. Según las proyecciones de Associated
Press y Reuters, los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes y el
Senado. Donald Trump sigue en la Casa Blanca. Cuando los nuevos legisladores
asuman el 3 de enero, tendrá enfrente a una oposición con mayoría en ambas
cámaras. Para México, esa diferencia importa tanto como el resultado de la
elección.
Lo que decidió el voto
La derrota republicana alcanzó lugares
donde el partido esperaba conservar su fuerza. Texas es el ejemplo más cercano
para México. Según AP, los demócratas ganaron la gubernatura y un escaño en el
Senado federal. El costo de vida y la preocupación por la corrupción estuvieron
entre los asuntos que más pesaron para los votantes, según el sondeo electoral
de esa agencia. Sería aventurado leer ese malestar como un mandato para que
Washington cambie su política hacia México. Los estadounidenses votaron, ante
todo, por lo que estaban viviendo en su propio país.
La consecuencia institucional sí es clara.
La oposición podrá abrir investigaciones, citar a funcionarios y disputar las
prioridades del presupuesto. Trump, por su parte, conservará la conducción de
la política exterior y el poder de veto. Esa convivencia puede producir
acuerdos en algunos temas y parálisis en otros. Para medir el alcance de la
elección habrá que mirar qué decisiones toma el Congreso cuando tenga que pasar
de la campaña al presupuesto y de las promesas a las audiencias públicas.
La primera prueba será comercial
México ya buscaba una reducción de los
aranceles estadounidenses al sector automotor, al acero y al aluminio. Pensemos
en una autoparte fabricada en México que termina en un vehículo ensamblado en
Estados Unidos. Si el arancel encarece esa pieza, la discusión también llega a
la planta estadounidense que la utiliza. Ahí tiene México un argumento ante el
nuevo Congreso. Puede explicar, distrito por distrito, qué empleos y qué
inversiones dependen de que esas cadenas productivas sigan funcionando.
La victoria demócrata tampoco resuelve por
sí misma la revisión del T-MEC. Washington ya abrió la consulta para la
revisión conjunta de 2027. En las conversaciones siguen pesando el origen de
los componentes de los automóviles, la inversión china y el cumplimiento de los
compromisos laborales. La señal que realmente importará para una empresa
mexicana será conocer qué arancel se reduce, para qué producto y desde cuándo.
En la frontera, el cambio puede tardar más
Para una familia mexicana que teme una
deportación, la elección apenas cambia el panorama inmediato. Los operativos
siguen bajo responsabilidad de la administración federal. El Congreso entrante
podrá investigar abusos e intentar condicionar recursos, pero el efecto se
medirá en decisiones de presupuesto y en lo que ocurra con las detenciones y
las deportaciones.
En seguridad, cabe esperar que continúe la
presión de Washington por resultados contra el fentanilo y los cárteles. La
nueva mayoría abre una posibilidad para México. Las audiencias también podrían
examinar el tráfico de armas hacia el sur y qué hace cada gobierno para
combatirlo. La cooperación se puede evaluar con responsabilidades de ambos
lados y con reglas claras sobre lo que cada autoridad puede hacer en territorio
del otro país.
Texas muestra por qué conviene distinguir a
los interlocutores. Con la nueva gubernatura se podrán tratar asuntos
fronterizos de competencia estatal. Con el nuevo senador se podrá discutir cómo
repercuten los aranceles y las decisiones presupuestarias federales en las
comunidades y empresas texanas. La relación con Estados Unidos pasa por la Casa
Blanca, pero también por los estados, el Congreso y las comunidades que viven a
diario las consecuencias de esas decisiones.
Para México, la oportunidad consiste en
usar esos canales para negociar sobre intereses compartidos. El primer
resultado que podría sentirse es comercial. En migración y seguridad, los
cambios dependerán más de lo que el Congreso haga con el presupuesto y la
supervisión. El voto estadounidense ya cambió quién puede ponerle condiciones a
Trump. Lo que México obtenga de ese cambio dependerá de los acuerdos concretos
que logre construir.
Fuentes
Associated Press. Resultados de las elecciones intermedias
y victorias en Texas
Reuters. Los demócratas ganan el control del Congreso
Archivos Nacionales de Estados Unidos. Inicio del mandato
legislativo
Reuters. Negociaciones comerciales y aranceles sectoriales
Representación Comercial de Estados Unidos. Consulta para
la revisión del T-MEC de 2027
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